El lujo, un sector en constante crecimiento, cada día más resistente a las crisis y, además, rico y atractivo por definición

¿Demasiado bueno para ser cierto?

Pues es cierto. Lo dicho en el titular es verdad y, además, las marcas de lujo gozan de otras características que las convierten en algunas de las más agradecidas para la agencia que gestiona su comunicación. Los codiciados medios de lifestyle están dispuestos a hablar de ellas porque, aunque solo sea por las fotos e imágenes de sus vistosos productos, dan categoría al medio.

Otras marcas (del mundo del lujo y también de otros ámbitos) las buscan para promocionarse y proponer ‘maridajes’ que potencien ambas imágenes de marca y en algunos eventos donde otros sufren y/o pagan para estar presentes, estas son invitadas por el prestigio que aportan. Y no son pocas las invitaciones, porque hay multitud de eventos deportivos, culturales, sociales, económicos, gastronómicos… en los que quieren contar con ellas. De hecho, la labor de análisis para seleccionar los que verdaderamente aportarán algo positivo a la marca es muy exhaustiva.

En otras palabras: si lo habitual en una agencia es hacer push para que los medios publiquen sobre nuestros clientes, otras marcas se fijen en ellos y nos den un buen sitio en los eventos, la ecuación se invierte en el caso de las marcas de lujo. Aquí las agencias pasan a una actitud de pull para filtrar las oportunidades de comunicación que se presentan como por arte de magia, gracias al encanto de estas marcas.

O, al menos, esto es lo que sucede en Aleph Comunicación desde que gestionamos la cuenta de Caviar de Riofrío, considerado uno de los mejores caviares del mundo. Acostumbrados a llevar cuentas de TIC, habitualmente orientadas al B2B y de contenido más o menos técnico y bastante árido, tener en cartera un cliente cuya mera mención despierta el apetito del interlocutor (sea periodista, influencer o público objetivo), cambia mucho las cosas: el día a día parece más llevadero, las funciones pueden considerarse más divertidas o amenas.

Esto no significa que gestionar una cuenta de lujo sea otro lujo, sino que cambian las exigencias. Mantener y reflejar la tradición de la marca cuidando que la imagen no quede obsoleta; adaptar los contenidos a los nuevos soportes sin por ello perder solera y ser mencionado solo en medios selectos y en compañía de marcas afines no es tarea fácil y el nivel de exigencia de estas marcas suele ser altísimo, como no podía ser de otra forma.

A diferencia, casi al contrario, de las cuentas de otros sectores, en el caso del lujo se ha de tener mucho cuidado para que la marca no se popularice, ya que la mención de una marca como Caviar de Riofrío en según qué medio de comunicación, puede resultar negativo, por lo que las labores de filtraje son muy importantes.

En definitiva, para una agencia, trabajar con una marca como esta es un gran privilegio porque te da la oportunidad de innovar y crear cosas nuevas, algo que otras compañías más estandarizadas y rígidas no permiten o lo hacen en menor medida. Este aspecto es muy importante hoy en día, momento en el que hablamos continuamente de términos como ‘disruptivo’, pero seguimos haciendo más de lo mismo cada día. Aquí, de verdad, tenemos alas para probar y arriesgarnos, siempre con ‘mucho gusto’ porque la imagen de la marca no puede salir perjudicada en ningún momento.

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